A Travellerspoint blog

Pyin Oo Lwin y el viaducto de Goteik

rain 30 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Este pueblo de nombre impronunciable se convirtió durante la época colonial en el destino favorito de los británicos para huir del intenso calor de Mandalay, la capital del norte del país. De esta manera, aquí construyeron mansiones y jardines al más puro estilo inglés. La atracción más significativa que todavía queda de esa época es el jardín botánico, un oasis de verde y animales a las afueras del pueblo.

Pyin_Oo_Lwin-066.jpgPyin_Oo_Lwin-079.jpg

Mi visita al jardín coincidió con el fin de semana y el sitio estaba animadísimo, con familias enteras paseando por los numerosos caminos y disfrutando de un picnic. Para amenizar el día había hasta un grupo de música en directo, cuyas voces desafinadas se oían por todo el recinto. El lugar tenía, además, una interesante colección de orquídeas y un aviario lleno de pájaros exóticos.

Pyin_Oo_Lwin-062.jpgPyin_Oo_Lwin-034.jpg

Algunos de los animales del jardín se paseaban a sus anchas por el lugar, como estos curiosos gibones que aprovechaban cualquier despiste para hacerse con comida. Al dueño del helado que sisaron no le hizo tanta gracia, aunque a cambio nos deleitaron con un espectáculo de sus acrobacias por las ramas.

Pyin_Oo_Lwin-048.jpg

El jardín también cuenta con una pareja de uno de los animales más raros que he visto nunca. Estos bichos enormes de la foto se llaman takín (nombre científico budorcas taxicolor) y son familia de las cabras. Resulta que viven en el Himalaya, así que los pobres debían estar pasando un calor horrible en Myanmar. En fin, que no te acostarás sin aprender algo nuevo.

Pyin_Oo_Lwin-018.jpgPyin_Oo_Lwin-028.jpg

Este pequeño pueblo no cuenta con muchas más atracciones, aparte del jardín y los curiosos coches de caballos a modo de taxis, pero aún así se trata de un lugar agradable para pasar unos días fuera de la ruta más trillada por los turistas. De hecho, la gente se te queda mirando por la calle y muchos te saludan y así, puedes acabar conociendo a un parlamentario, como fue mi caso. Estaba paseando por el pueblo cuando me invitaron a tomar un té en la sede de la Liga Nacional para la Democracia, el partido político de la premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, que hasta hace poco estaba ilegalizado (y ella en arresto domiciliario) por la junta militar que gobernaba el país. Durante mi estancia en Myanmar me había sorprendido la cantidad de sedes del partido y las fotos que de su líder había en casas y restaurantes, así que no pude resistirme a aprender un poco más sobre el cambio político que se está llevando a cabo en el país. Sin embargo, nadie parecía hablar inglés y ya veía mi curiosidad frustrada cuando salieron de una reunión un grupo de hombres entre los que se encontraba el susodicho parlamentario y su ayudante, que se me presentaron y con los que estuve charlando un rato. Me sorprendió que no tuvieran pinta de tener millones en Suiza y que su coche parecía caerse a pedazos, ¿será que los políticos aquí son diferentes de los españoles?

Pyin_Oo_Lwin-093.jpg

Tras explorar todo lo que tenía que ofrecer Pyin Oo Lwin, llegó el momento de coger un tren y dirigirme hacia el noreste. La experiencia ferroviaria es parte de la aventura en este país, así que no dejé pasar la ocasión de subirme a un tren que parecía haber sido abandonado por los ingleses y disfrutar de la lentitud de este medio de transporte (a pesar de que las carreteras no son una maravilla, el autobús tarda menos de la mitad de tiempo en hacer el mismo recorrido).

Pyin_Oo_Lwin-098.jpg

Así, me senté en mi butacón en primera clase, donde el aire acondicionado estaba compuesto por unos ventiladores en el techo, y me armé de paciencia. El tren fue avanzando por unos paisajes verdísimos (vamos, hasta las vías estaban llenas de verdín), mientras se movía de un lado a otro como una atracción de feria, hasta que llegamos al viaducto de Goteik, el momento estrella de las 7 horas de recorrido, y entonces la velocidad se redujo a paso de tortuga. Para mi sorpresa, atravesamos esta maravilla de la ingeniería construida en el 1.900 y con una caída de más de 150 metros sin ningún contratiempo. Y tengo que admitir que las vistas fueron espectaculares.

Pyin_Oo_Lwin-130.jpgPyin_Oo_Lwin-145.jpg

De esta manera llegué hasta Hsipaw, mi siguiente destino, en el que pasé 3 días caminando por las montañas, pero esa historia tendrá que esperar al siguiente post.

Posted by gacela 05:19 Archived in Myanmar Tagged trenes paisajes jardines Comments (0)

Lago Inle

sunny 30 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Los 3 días de caminata desde Kalaw concluyeron a orillas del lago Inle, uno de los principales destinos turísticos de Myanmar. El lago y las marismas de alrededor ocupan una extensión considerable y, así, el pequeño bote motorizado que contratamos tardó más de una hora en cruzar esa masa de agua y llevarnos hasta Nyaung Shwe, el mayor pueblo de la zona situado en tierra firme. Por el camino pudimos asombrarnos con los pueblos flotantes, cuyas casas se sostienen sobre pilares y donde sus habitantes se trasladan de un lado a otro en pequeñas canoas.

Lago_Inle-283.jpgLago_Inle-241.jpg

A pesar de que la modernidad está llegando a esta parte del mundo, el proceso es relativamente lento y los pescadores del lago todavía utilizan técnicas ancestrales en su labor diaria, para deleite de los turistas. De esta manera, después de remar hasta un lugar apropiado en el centro del lago, utilizan una de sus piernas para maniobrar la barca, mientras se ocupan de las redes con las manos. Se trata de una actividad digna de ver, ya que se requiere una habilidad extraordinaria para mantener el equilibrio y no acabar en el fondo del lago.

Lago_Inle-034.jpgLago_Inle-140.jpg

Por otro lado, todos los días se celebra un gran mercado en alguno de los pueblos de la zona y allí se montan los puestos, con la gente acudiendo en barca a hacer la compra. Aquí se puede encontrar de todo, hasta una farmacia en la que, por supuesto, no necesitas receta. Como en todo mercado que se precie, también hay innumerables puestos de comida para reponer energías. ¿Quién puede resistirse a un pinchito de cabeza de pollo?

Lago_Inle-172.jpgLago_Inle-177.jpgLago_Inle-196.jpg

La actividad más popular entre los turistas es alquilar un bote un día entero, en el que además de recorrer el lago te llevan a una serie de talleres artesanales. El primero en nuestra ruta fueron unos telares, donde las mujeres se afanaban en la confección de telas. Me dio la sensación de haber retrocedido en el tiempo unos cuantos siglos, ya que todo se hacía de manera manual. En este recorrido también nos detuvimos en un taller de orfebrería y en una fábrica de cigarrillos. Me quedé alucinada con la velocidad en la que las mujeres liaban estos cigarrillos naturales que se venden por todo el país.

Lago_Inle-232.jpgLago_Inle-248.jpg

Durante nuestra estancia también aprovechamos para visitar unos viñedos situados a escasos kilómetros del pueblo. El recorrido en bicicleta y las vistas desde la privilegiada localización de la bodega fueron lo mejor porque los vinos están entre los peores que he probado en mi vida. Alguno de los que catamos eran una auténtica tortura para el paladar y a punto estuve de pedir una coca-cola para mezclar.

Lago_Inle-271.jpgLago_Inle-374.jpg

El último día en la zona cambié de medio de transporte y alquilé una bicicleta para recorrer los alrededores del pueblo. Iba sin destino fijo, así que, cada dos por tres me tenía que dar la vuelta porque llegaba a un canal que no podía cruzar o simplemente se acababa el camino. En todo caso, me lo pasé en grande y hasta hice amistad con un grupo de chicas que estaban a pie de carretera pidiendo dinero para la renovación de un templo (sorprendentemente, casi todo el mundo que pasaba soltaba algún billete). Aunque ellas no hablaban inglés, nos comunicamos perfectamente para llevar a cabo una sesión de fotos en las que todas querían salir en la cámara con sus mejores poses. En fin, una experiencia diferente.

Lago_Inle-389.jpgLago_Inle-449.jpg

Mis días en el lago Inle se pasaron volando, disfrutando de la tranquilidad de la zona y del inmenso lago que condiciona la forma de vida de sus habitantes. Y del agua pasé a la montaña, ya que mi siguiente destino era la antigua estación de montaña de Pyin Oo Lwin.

PD: Como casi todos sabéis, recientemente me han hecho una entrevista en e-dreams, así que ya voy camino de la fama mundial. Si os apetece leerla, pinchad aquí

Posted by gacela 22:25 Archived in Myanmar Tagged lagos paisajes Comments (3)

Caminata por las colinas birmanas

3 días de trekking entre Kalaw y el lago Inle

semi-overcast 28 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Después de nuestras andanzas por mercados, monasterios y demás, Urs, Kate, nuestro guía James y yo nos despedidos de Kalaw una mañana algo nublada y pusimos rumbo al lago Inle. El trayecto nos llevaría por senderos a través de las colinas durante 3 días, cruzando por el camino pequeñas aldeas, campos de cultivo y bosques. El plan no podía tener mejor pinta.

IMG_0925.jpgTrek_Kalaw-Inle-016.jpg

La primera mañana comenzamos la caminata bien temprano e incluso antes de salir de Kalaw fuimos objeto de la generosidad birmana, cuando una mujer nos ofreció la fruta de un árbol de jack de su jardín. Me imagino que algunos no sabéis de lo que estoy hablando, pero el árbol de jack, yaca o panapén (he tenido que buscar el nombre en español) crece por el sudeste asiático y da un fruto más grande que un melón y carnoso por dentro. Os pongo una foto para que os hagáis una idea, pero vamos, que con una fruta comes durante días y la mujer se empeñó en que nos llevásemos lo que no nos comimos allí en el momento.

Trek_Kalaw-Inle-017.jpgTrek_Kalaw-Inle-128.jpg

Tras el atracón de fruta fresca, continuamos camino por una zona boscosa, que, para nuestra desgracia, estaba cubierta por una inmensa nube. Así, no pudimos disfrutar de las vistas, aunque la niebla daba un toque interesante al lugar. De regreso al valle, entre cultivos diversos nos topamos con las vías del tren y pensamos que era imposible que un tren pasase por allí. Nada más lejos de la realidad, pues, por lo menos, un par de trenes diarios hacen este recorrido, aunque, claro, también es habitual que descarrilen de vez en cuando, especialmente en la época de lluvias cuando las vías están resbaladizas. Menos mal que los trenes van a paso de tortuga, pero aún así no me gustaría estar dentro de un vagón al descarrilar.

Trek_Kalaw-Inle-030.jpg Trek_Kalaw-Inle-098.jpg

Poco después pudimos comprobar in situ la vidilla que le da el ferrocarril a los pueblos de la zona. La llegada del tren puso en marcha un frenético mercado, en el que la gente local se afanaba por proveer a los pasajeros del tren de los más variados productos. Aunque parezca extraño, el estrella de esta compraventa eran las coliflores (según parece para su posterior venta en Yangón, destino final del tren), que entraban por las ventanillas a mogollones. Llegó un momento en que pensé que era imposible meter una coliflor más en los ya atiborrados vagones. Además de verduras, los pasajeros tenían la opción de comprar la comida que algunas mujeres paseaban por delante de las ventanillas haciendo malabares en lo alto de sus cabezas. Fueron apenas 10 minutos de lo más entretenidos, aunque también había gente que parecía estar deseando que el tren arrancara de una vez. Cuando llegó ese momento, el andén se vació de repente y se volvió a recuperar la tranquilidad habitual en este país.

Trek_Kalaw-Inle-058.jpgTrek_Kalaw-Inle-064.jpgTrek_Kalaw-Inle-089.jpg

Viajar en Myanmar es casi como viajar en el tiempo, especialmente en las zonas agrícolas. Aquí quién tiene un búfalo, tiene un tesoro, ya que estos animales, junto con bueyes, son los que realizan el trabajo pesado en el campo (el tractor no ha llegado a esta parte del mundo). De esta manera, se los cuida con esmero, llevándolos de paseo y a que se den merecidos remojones en las charcas de la zona.

Trek_Kalaw-Inle-155.jpgTrek_Kalaw-Inle-120.jpgTrek_Kalaw-Inle-123.jpg

Por el camino nos cruzamos con un montón de gente, que normalmente se sorprendía de nuestra presencia y siempre nos saludaba con una sonrisa en los labios. Pero los que parecían disfrutar más con nuestras apariciones eran los niños del lugar, que se nos acercaban a toda velocidad como si fuéramos los Reyes Magos.

Trek_Kalaw-Inle-102.jpgTrek_Kalaw-Inle-170.jpgTrek_Kalaw-Inle-185.jpg

Y así, poquito a poco y sin mucho esfuerzo llegamos hasta el lago Inle, el final de nuestro trayecto. La verdad es que los 3 días de caminata nos encantaron, no sólo por los paisajes, sino también por la experiencia de ver de cerca y aprender sobre la forma de vida de la gente que habita en esta región de Myanmar.

Posted by gacela 04:54 Archived in Myanmar Tagged paisajes pueblos Comments (0)

Tercer Aniversario

all seasons in one day
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

¿Quién me iba a decir hace exactamente 3 años, en mi último día de trabajo, que todavía estaría recorriendo el mundo? Pero aquí sigo, disfrutando como el primer día. Aunque ya casi me he acostumbrado a la sensación de libertad absoluta que te proporciona viajar con calma y no tener ninguna responsabilidad. Bueno, casi ninguna, porque intento estar al día en el relato de mis aventuras en el blog, en el que, por cierto, ya llevo 190 entradas y en el que habéis colaborado, no sólo con vuestras visitas (unas 160.000 hasta el momento), sino también con vuestros comentarios, que siempre me hacen mucha ilusión.

Este último año ha sido principalmente asiático, lo que implica que he comido de maravilla y que he estado rodeada de verde durante la mayor parte del tiempo. También he caminado como nunca, recorriendo varios senderos por el Himalaya, subiendo volcanes en Indonesia y visitando aldeas en Myanmar y Vietnam. Pero bueno, todo esto ya os lo he contado en los últimos meses, así que no os aburro más y os dejo con un vídeo resumen de los mejores momentos. Espero que os guste y que sigamos compartiendo destinos, aunque sea virtualmente.

Posted by gacela 21:23 Comments (9)

Kalaw

Tranquilo pueblo entre colinas

sunny 25 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Después de las aventuras en la impresionante y árida Bagan, puse rumbo a una zona mucho más verde junto a Kate. De esta manera, llegamos a Kalaw, un interesante pueblo a los pies de infinitas colinas de un verde intenso. Aquí conocimos a Urs, un mochilero alemán que se unió a nuestro plan de recorrer la zona.

Kalaw-049.jpg

Nuestra breve estancia en Kalaw no pudo ser más productiva, pues tuvimos la suerte de que el mercado itinerante de la región hizo su parada semanal en el pueblo al día siguiente de nuestra llegada y, además, contamos con la inestimable ayuda de un guía excepcional. Habíamos contratado a James, un maestro jubilado, para hacer una ruta de 3 días por las montañas y él se ofreció amablemente a enseñarnos los entresijos del mercado y los alrededores del pueblo el día antes de partir.

Kalaw-040.jpgKalaw-008.jpg

El mercado estaba a rebosar de gente de las etnias de las montañas que vendían sus productos en pequeños tenderetes, muchos de ellos simples lonas en el suelo, y de gente local llenando sus bolsas con la compra semanal. Casi todos los puestos estaban atendidos por mujeres y la mayoría de ellas vestían el traje tradicional de su etnia.

Kalaw-034.jpgKalaw-007.jpg

Había productos de todo tipo a la venta, haciendo del mercado un lugar muy colorido, aunque tengo que admitir que no sabía lo que eran ni la mitad de las cosas. Menos mal que James tuvo infinita paciencia y nos fue contando qué era cada producto, para qué servía e, incluso, cómo se cocinaba. Las serpientes a la brasa no tenían mala pinta, pero decidimos dejarlas para otra ocasión. Por otro lado, como siempre que me ocurre al visitar un mercado por estas tierras, se me quitaron las ganas de comer carne y pescado por un tiempo, ya que la visión de las moscas revoloteando por todas partes y la falta de refrigeración me hacen dudar de las condiciones sanitarias de estos productos. Vamos, que no me dan buen rollo, aunque enseguida se me olvida y vuelvo a comer todo lo que me ponen por delante.

Kalaw-009.jpgKalaw-047.jpg

Después de recorrer el mercado de cabo a rabo, visitamos un monasterio, en el que los monjes nos invitaron a té y galletas. Las paradojas de este país, en la inmensa sala de oraciones había una televisión de 40 pulgadas donde estaban echando un partido de la selección española sub-20 de fútbol y tras una cristalera, en una especie de trastienda y prácticamente escondido entre otras figuras, había un Buda de bambú de 500 años de antigüedad. En fin, creo que el fútbol les interesa más que las reliquias. La siguiente parada religiosa fue en una cueva transformada en templo. El lugar nos dejó alucinados, ya que cada recoveco de la cueva había sido aprovechado para colocar una figura de Buda. Las había de todos los tamaños y en todas las posiciones posibles, algunas hasta tenían sus propias luces de colores iluminando al Buda de turno.

Kalaw-066.jpg

En este paseo por el pueblo tuvimos la suerte de toparnos con una boda. La celebración era en el jardín de una casa a las afueras y no dudaron en invitarnos a comer algo (las ventajas de ir con el maestro del pueblo). Aquí las bodas son mucho más modestas que en España, pero la sopa con fideos estaba riquísima. Por otro lado, los novios parecían dos adolescentes (apenas habían cumplido los 20 años) y se les notaba muy nerviosos. Sólo nos quedamos un rato, en el que fuimos la atracción principal del evento.

IMG_0673.jpg

Apenas día y medio en Kalaw fue suficiente para disfrutar de este tranquilo pueblo, y, por otro lado, darnos un respiro del calor húmedo que predomina en el resto del país. Ya estábamos preparados para caminar por las montañas y llegar hasta el lago Inle.

Posted by gacela 06:42 Archived in Myanmar Tagged mercados pueblos Comments (0)

(Entries 16 - 20 of 204) « Page 1 2 3 [4] 5 6 7 8 9 10 .. »