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Entries about cuevas

Vang Vieng

Increíbles paisajes en el centro de Laos

storm 30 °C
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A punto estuve de saltarme Vang Vieng en mi ruta por el centro de Laos, ya que su fama como centro fiestero me echaba un poco para atrás. Este pequeño pueblo se convirtió en los últimos años en lugar de encuentro de algunos de los mochileros más descerebrados del sudeste asiático, que venían aquí a drogarse y emborracharse mientras se lanzaban Mekong abajo en unos flotadores. Este río no es precisamente el Manzanares, así que la tragedia no tardó en llegar y, unas cuantas muertes después, el gobierno decidió poner freno a semejante locura. Afortunadamente, ahora el pueblo está mucho más tranquilo, de hecho, sobran plazas hoteleras y restaurantes. Sin embargo, el impresionante paisaje de los alrededores sigue siendo el mismo.

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Aquí coincidí por enésima vez con Joanna, una mochilera inglesa, y juntas nos fuimos a explorar las cuevas de la zona en bicicleta de montaña. Aunque las cuevas no me parecieron nada del otro mundo, el camino hasta ellas me dejó sin aliento (y no por el esfuerzo de pedalear por caminos de piedras). Campos de arroz rodeados de rocas kársticas, poblados donde los niños se bañaban despreocupados en los canales y gente que sonreía a nuestro paso.

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Además, también nos cruzamos con unos riachuelos y pozas de un color azul turquesa increíbles. Y para colmo de suerte, el chaparrón del día cayó justo cuando habíamos parado a comer. En definitiva, pasamos un día perfecto recorriendo lentamente esta zona rural del país.

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Al final me alegré mucho de haberme detenido en Vang Vieng e incluso me hubiese quedado un par de días más si no hubiese empezado a llover como si se acabara el mundo.

Posted by gacela 10:03 Archived in Laos Tagged rios cuevas paisajes Comments (0)

Pai

Reducto hippie en las montañas tailandesas

storm 30 °C
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Mi segunda parada en tierras tailandesas me llevó hasta el pequeño pueblo de Pai, un lugar que ha sido literalmente absorbido por la infinidad de mochileros que vienen hasta aquí y por los hippies que parecen vivir de manera permanente. La reducida calle principal es una sucesión de restaurantes, alojamientos, agencias de tours y tiendas de souvenirs, a los que, por la noche, se añaden los puestos ambulantes de un mercadillo. La verdad es que me esperaba otra cosa y me decepcionó un poco, ya que me pareció un lugar sin ninguna personalidad, que no era muy diferente de cualquier otro sitio súper-turístico del mundo. Eso sí, Pai se encuentra en una localización privilegiada y sus alrededores son dignos de visitar. La mejor manera de hacerlo es con dos ruedas, así que alquilé una scooter varios días y me dispuse a explorar la zona.

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La única pega de la moto fue la lluvia, ya que a lo largo del día caían varios chaparrones (no en vano, era pleno monzón). Conducir bajo la lluvia es un auténtico coñazo, así que cada vez que empezaba a llover yo paraba y me refugiaba en el primer techado que se cruzaba en mi camino. A pesar de las continuas paradas, me dio tiempo a visitar sitios interesantes y alejarme de las multitudes. La carretera que salía de Pai ya era de por sí impresionante, pues se atravesaban colinas verdísimas. Uno de los lugares que más me gustó de la zona fue una cueva, que sólo se podía visitar con guía y donde una balsa de bambú te acercaba hasta las distintas cavidades a través de un riachuelo oscuro.

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La guía nos llevaba con un farol de gas que además de iluminar hacía un ruido fantasmagórico, muy apropiado para el lugar en el que nos hallábamos, pues en una de las cuevas se habían encontrado unos sarcófagos de madera. Además, entre las estalactitas y estalagmitas habitaban unas arañas enormes, con unas patas kilométricas. En definitiva, fue una excursión muy entretenida.

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Para culminar mi visita a esta zona de Tailandia, me apunté a una expedición de rafting de 2 días. El río no llevaba demasiada agua, así que apenas había rápidos y los que había no eran muy movidos. Sin embargo, el capitán se esmeró para que el trayecto fuera lo más divertido posible y las vistas desde el agua fueron increíbles. Estábamos en mitad de la selva, rodeados de una vegetación exuberante y hasta tuvimos la ocasión de ver una serpiente pitón colgando de una rama sobre el río.

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Dormimos esa noche en un campamento junto al río, con el ruido del agua y de los bichos del lugar como única compañía. Como no podía ser de otra manera, la cena nos supo a gloria y pasamos la noche charlando y jugando a las cartas a la luz de las velas. A la mañana siguiente retomamos la balsa y salvo un palazo en la jeta que me llevé de una de mis compañeras de embarcación, llegamos a nuestro destino sin más contratiempos, aunque con los brazos un poco doloridos de tanto remar.

Y de esta manera terminé mis aventuras en Pai y puse rumbo a Chiang Rai, una interesante ciudad en el norte del país de la que os contaré en el próximo post.

Posted by gacela 11:39 Archived in Thailand Tagged rios cuevas paisajes Comments (0)

Parque Nacional Phong Nha-Ke Bang

Rocas kársticas y cuevas impresionantes bajo la lluvia

rain 20 °C
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A pesar de ser patrimonio de la humanidad y de encontrarse a tan sólo 50 kilómetros de una importante ciudad, llegar y, sobre todo, salir del parque nacional de Phong Nha-Ke Bang supuso todo un reto. Sin embargo, el sitio es tan impresionante que el esfuerzo mereció la pena. El cercano pueblo de Su Trach es la base perfecta para explorar la zona, a la par que un lugar un tanto surrealista. La mitad del pueblo se dedica al turismo, por lo que hay numerosos hoteles y restaurantes, pero está orientado a turistas vietnamitas, así que prácticamente nadie habla inglés. Por otro lado, mi visita coincidió con la temporada baja y la sensación era la de estar en un pueblo fantasma, con muchos garitos, pero nadie en ellos.

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Además, no paró de llover durante toda mi estancia en el parque, lo que no me permitió disfrutar del sitio como me hubiese gustado. La superficie del parque destaca por las verdes rocas que salpican el paisaje a modo de pequeñas colinas, mientras que el subsuelo alberga cientos de cuevas formadas gracias a la permeabilidad de la piedra caliza. Así que hay espectáculo sobre y bajo la tierra.

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Visto que no se podía hacer mucho en el exterior por culpa de la lluvia, me dediqué a visitar las mejores cuevas de la zona. De esta manera, un día fui con una barca hasta la cueva de Phong Nha, que da nombre al parque. El nivel del agua no era suficiente para que la barca entrase en la cueva, así que me dejó en la entrada y recorrí esta impresionante gruta a pie. La entrada era relativamente estrecha, pero después de pasar por un pasillo, se abría en una espaciosa sala donde se podían apreciar estalactitas y estalagmitas de diversas formas y tamaños, todas ellas iluminadas con horteras luces verdes, azules y rojas.

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Otro día contraté a un motero para que me llevase a otra zona del parque para visitar una de las cuevas más grandes del mundo. El complejo de la cueva paraíso me sorprendió, ya que estaba muy bien montado, con un paseo por el bosque hasta la falda de la montaña, que se podía recorrer en trenecito y un restaurante a la entrada de la cueva, unos 200 escalones más arriba. Además, la cueva era impresionante. Una pasarela de madera te guiaba por el par de kilómetros que estaban abiertos al público y en los que había todas las formaciones que te puedas imaginar. Aquí incluso habían abandonado la iluminación roja y verde que tanto gusta a los vietnamitas y pude disfrutar del lugar con una luz más neutral.

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Mi estancia en el parque Phong Nha-Ke Bang estuvo pasada por agua, pero aún así me encantó el paisaje del lugar y, por supuesto, las cuevas, en las que no hace falta ser una experta espeleóloga para admirar impresionantes estalactitas y estalagmitas. Para volver a la civilización no me quedó más remedio que coger el único autobús del día, a las 5 de la mañana hasta Dong Hoi. A pesar del madrugón, no llegué a tiempo para coger el último tren de la mañana hasta Hanoi y tuve que pasar el día en esta agradable ciudad costera. Hasta me dio tiempo a hacer amigos en la playa, con los que pasé un rato muy entretenido comunicándonos mediante dibujos en la arena.

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Esta fue la última parada en mi recorrido por Vietnam, ya que al día siguiente cogí un avión en Hanoi y cambié completamente de rumbo. Después de 4 meses, abandoné el sudeste asiático y me dirigí al continente africano, pero para conocer esta historia tendréis que esperar al próximo post.

Posted by gacela 09:29 Archived in Vietnam Tagged cuevas paisajes Comments (0)

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