A Travellerspoint blog

Entries about faraones

El Cairo

Fin de viaje en la caótica capital de Egipto

sunny 25 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Tengo que admitir que, antes de llegar, El Cairo me producía cierto respeto y no estaba muy convencida de que me fuera a gustar una mega-metrópolis con 16 millones de habitantes y fama de misógina. Había escuchado historias horrendas de acoso a mujeres, pero tengo que decir que yo no sufrí ningún incidente del estilo. Si alguien me dijo algo, no le presté ninguna atención (tampoco entiendo árabe, así que eso no requirió esfuerzo) y, desde luego, nadie intentó meterme mano o tocarme por la calle. Debe ser que tengo buena suerte (o una actitud de mochilera pasota) porque tampoco me dieron realmente el coñazo los vendedores de los bazares por los que pasé, que todo el mundo me había advertido de que eran muy agresivos.

SAM_6094.jpgSAM_6106.jpg

Por otro lado, el intenso, y algo desordenado, tráfico no me pareció peor que en otros muchos países que he visitado y cruzar la calle era relativamente sencillo (pan comido comparado con algún otro país, como Vietnam). Además, el metro hace que sea bastante fácil moverse por la ciudad y sus vagones exclusivos para mujeres te evitan aglomeraciones y empujones. No puedo decir lo mismo de los autobuses, en realidad mini-furgonetas sin paradas fijas y cuyo recorrido resulta harto complicado de averiguar.

SAM_6136.jpgSAM_6132.jpg

Durante mi estancia me alojé en un albergue estupendo en el centro de la ciudad y cuál fue mi sorpresa cuando al entrar en la habitación me encuentro con mis compañeros de faluca. En conclusión, el mundo es pequeño y en los re-encuentros corren las cervezas, aunque sea en un país árabe. Bueno, volviendo a El Cairo, me temo que fui un poco vaga en el tema fotográfico (11 meses de viaje y miles de fotos previas fueron los culpables), así que no saqué la cámara más que en contadas ocasiones y no os puedo enseñar que el centro de la ciudad tiene un aire europeo algo decadente, grandes avenidas con bonitos edificios de principios del siglo XX que necesitan urgentemente una mano de pintura (y puede que algo más); calles llenas de tiendas de todo tipo y cafés en cada esquina repletos de gente fumando en shisha. Se trata de una ciudad relativamente moderna y, sin duda, muy animada, tanto de día como de noche. Los días que estuve allí coincidieron con el inicio de las revueltas anti-Morsi provocadas por los nuevos poderes que se había auto-otorgado el presidente y en contra de la nueva constitución. Aunque no pasé por la plaza Tahir (a pesar de que mi madre piense lo contrario, no soy tan aventurera), se respiraba un ambiente de indignación y los días que hubo manifestación, las calles del centro estaban a rebosar de jóvenes yendo y viniendo.

88FDB9D72219AC6817221B5B647F5BE7.jpgSAM_6142.jpg

En fin, que la gran mayoría de las fotos de este post son del barrio islámico de Cairo, una especie de pueblo engullido por la ciudad, donde la inmensa mayoría de las calles no están asfaltadas y el tráfico parece un recuerdo lejano. Me encantó pasear por sus tranquilas calles, sentarme a charlar con un vaso de té con la gente que me invitó por el camino y visitar todas las mezquitas y demás edificios de este barrio fundado en el siglo XI.

SAM_6162.jpgSAM_6154.jpg

Tengo que admitir que pasé horas en la calle Muizz, que me dejó con la boca abierta a lo largo de toda su extensión. No en vano, luego descubrí que se trata del sitio con mayor concentración de tesoros de arquitectura medieval en el mundo islámico. Era un edificio impresionante detrás de otro: primero una mezquita, luego un palacio, después unos baños turcos y vuelta a empezar.

SAM_6169.jpgSAM_6127.jpg

Otro día entero lo dediqué a visitar el Museo Egipcio, donde hay salas y salas de restos arqueológicos. Tienen tantas cosas que a veces parece que estás en un almacén y no en un museo. Acabé agotada y eso que me tomé numerosos descansos y me salté alguna que otra sala. Aquí no permitían la entrada de cámaras, así que no os puedo enseñar el impresionante tesoro de la tumba de Tutankamón o la grima que dan las momias en exposición.

SAM_6089.jpg

Y en mi último día en Egipto, fui a las pirámides. El monumento más conocido del país resulta un tanto decepcionante si ya has visitado el resto de tesoros arqueológicos del país. De hecho, parecen más pequeñas de cerca que cuando las divisas de lejos entre los edificios del barrio en el que se encuentran. Porque, en realidad, las pirámides no están en un lugar idílico en mitad del desierto, sino que se encuentran al borde mismo de la ciudad.

88FE5C752219AC68178E7DFF93B5E4C1.jpgSAM_6212.jpg

Contra todo pronóstico, El Cairo me pareció una ciudad interesantísima y me faltaron días (por no decir, semanas) para aprovechar todo lo que tiene que ofrecer al visitante. En todo caso, fue una despedida estupenda a mis 4 semanas en Egipto. Y después de 11 meses con la mochila a cuestas, llegó el momento de tomarme unas merecidas vacaciones, el turrón me esperaba en España.

Posted by gacela 01:22 Archived in Egypt Tagged piramides ciudades faraones mezquitas Comments (4)

Luxor

Semana cultural en la antigua Tebas

sunny 28 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Tras el paseo por el Nilo, llegué con mis compañeros de travesía hasta Luxor, la ciudad más turística del país. Conocida durante el Antiguo Egipto con el nombre de Uaset o Tebas, fue la capital del imperio durante más de mil años y eso ha dejado huella. Los tesoros arqueológicos de la zona son incontables (templos, tumbas, estatuas,...) y para poder explorarlos con calma estuve en la ciudad casi una semana.

Después de pasear por Luxor, visitar un interesante museo, tomarle el pulso a la ciudad y comprobar que los vendedores (de todo tipo de artículos y servicios) eran mucho más pesados que en Aswan, me decidí a adentrarme en el primero de los muchos templos que recorrería durante mi estancia. El templo de Luxor data del 1.400 antes de Cristo y está consagrado al dios Amón. Como podéis comprobar en las fotos, pasé aquí buena parte del día impresionándome ante las enormes columnas que decoran el patio central, las preciosas estatuas de los faraones y sus dioses y, en general, el espectáculo del atardecer sobre esta impresionante estructura.

SAM_5795.jpgAB885A6A2219AC68176998BCA07E06E9.jpgSAM_5814.jpg

Al día siguiente alquilé una bicicleta para ir a la orilla oeste del Nilo y visitar por mi cuenta las tumbas y templos que allí se encuentran. De esta manera, subí, junto con mi bici, a un ferry local y, después de cruzar el río, pedaleé bajo el sol los 7 kilómetros que me separaban de los restos arqueológicos. El camino se me hizo un poco largo porque la bicicleta pesaba un quintal y no tenía una mísera marcha. Sin embargo, los colosos de Memnón me ofrecieron una calurosa bienvenida con sus 18 metros de altura, que me dio fuerzas para seguir con la ruta.

SAM_5890.jpgSAM_5816.jpg

Casi sin aliento llegué hasta la taquilla y comprobé el extraño sistema de pago para visitar este lugar patrimonio de la humanidad. En esta intersección de la polvorienta carretera tenía que decidir los templos y tumbas que quería ver ese día, cada una con su entrada y su precio. Tras pedir consejo al funcionario de turno y darle una sustancial propina (por no decir, soborno) para conseguir un descuento de estudiante, me dirigí hacia el Ramesseum o templo funerario de Ramsés. Aunque no me resultó tan impresionante como el templo de Luxor, disfruté en completa soledad de las columnas (todavía conservaban parte de los colores originales), los bajorrelieves y el resto de elementos decorativos de este templo.

SAM_5824.jpgSAM_5829.jpg

La siguiente parada fue en las tumbas de los nobles, que se encuentran diseminadas por una colina junto a un pequeño pueblo de adobe. Desde lejos nunca te imaginarías las maravillas que se encuentran allí bajo tierra y, de hecho, la mayoría de los turistas no les prestan ninguna atención, ya que centran su limitado tiempo en el valle de los reyes y las reinas. La visita a las tumbas de los nobles es casi una aventura en sí misma, ya que primero tienes que encontrar la tumba cuya entrada has pagado y luego encontrar al encargado de la llave, que además te enciende las luces e intenta darte una pequeña explicación de la simbología que inunda las impresionantes decoraciones de las tumbas. Por desgracia, no se pueden hacer fotos en el interior y, aunque todos los encargados se ofrecieron a hacer la vista gorda por una propina, me negué a ser cómplice de la destrucción de estas maravillas de más de 3.000 años de antigüedad.

SAM_5837.jpg

Tras la paliza que supuso ir hasta las tumbas de los nobles en bicicleta, al día siguiente opté por una visita mucho más relajada y contraté un paseo en globo. Lo peor del día fue el madrugón que me tuve que dar para ver el amanecer desde el cielo, pero luego las impresionantes vistas de todo el valle de los reyes, del Nilo, de Luxor y de los pueblos adyacentes hicieron que mereciera la pena. Además, la sensación de flotar en el aire que te ofrece un globo aerostático es realmente alucinante.

SAM_5849.jpgSAM_5848.jpg

En otro momento de mi estancia en Luxor, me di un paseo por la orilla del Nilo hasta llegar a Karnak, el complejo religioso más importante del Antiguo Egipto. Me siento completamente incapaz de contaros la historia y el desarrollo de los templos que alberga Karnak, que fueron construidos, añadidos, desmantelados, restaurados y decorados a lo largo de unos 1.500 años. Así que me limitaré a decir que el recinto abarca unos 2 kilómetros cuadrados y la principal estructura, el templo de Amun, es el edificio religioso más grande jamás construido, ahí es nada! Las fotos, sin duda, no le hacen justicia.

SAM_5895.jpgSAM_5908.jpgSAM_5915.jpg

Con energías renovadas, retomé la bicicleta y la exploración de la orilla oeste del río. En este caso, llegué hasta el templo de Hatshepsut, una construcción única en el país, pues el templo se encaja en la montaña y se podría decir que se encuentra camuflado en la misma. Se trata de un lugar impresionante, aunque a estas alturas yo ya estaba un poco saturada de templos egipcios.

SAM_5948.jpgSAM_5933.jpgSAM_5945.jpg

El valle de los reyes, mi siguiente parada del día, se encuentra justo al otro lado de la montaña que alberga el templo de Hatshepsut, así que, en lugar de bordearla con la bicicleta, decidí atravesarla caminando. La subida inicial fue un poco dura, pero las vistas no hacían más que mejorar a medida que iba ascendiendo. Algún cartel solitario me indicaba que iba por el buen camino. Y en la cima me hallé rodeada de colinas desérticas y un silencio que daba un poco de miedo.

SAM_5951.jpgSAM_5961.jpg

Casi sin darme cuenta me encontré sobre las tumbas de los faraones egipcios más famosos, pero sin saber muy bien cómo bajar hasta allí. Encontré un camino que no parecía muy complicado, sólo para descubrir una vez abajo que tenía que caminar un kilómetro más hacia la salida para comprar las entradas de las tumbas que quería visitar y luego volver al punto de partida. Para colmo, la mitad de las tumbas estaban cerradas por restauración (casualmente, todas las que recomendaba la guía). En fin, una verdadera odisea. Menos mal que todo el esfuerzo se vio recompensado con unas estancias funerarias ciertamente impresionantes. De nuevo, no se permitía el uso de cámaras dentro de las tumbas, así que he tenido que guardar en mi frágil memoria la sensación de descender a las entrañas de la montaña, mientras descubría por el camino las excelentes pinturas que decoraban cada una de las tumbas de estos faraones.

SAM_5955.jpg

Una vez visitadas todas las tumbas que pude, ya sólo me quedaba hacer el camino inverso y, así, subí y bajé una montaña, me subí a mi bicicleta y pedaleé hasta el Nilo, donde cogí un ferry, después cargué la bici a la espalda para subir las escaleras del muelle y recorrí un par de calles de la ciudad hasta llegar a mi albergue. En definitiva, acabé agotada.

De esta excelente manera concluí mi visita a Luxor y alrededores. En las dos semanas y media que llevaba en Egipto había visto tantos templos y ruinas que decidí darme un descanso de los faraones y sus edificaciones y opté por desintoxicarme en el desierto. El oasis de Dakhla era mi siguiente destino.

Posted by gacela 02:55 Archived in Egypt Tagged templos ruínas faraones tumbas Comments (0)

Travesía por el Nilo

Navegando a cámara lenta por el río más largo de África

sunny 25 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Después de ver el Nilo día tras día durante mi estancia en Aswan, no podía dejar pasar la oportunidad de navegarlo durante unos días. Como siempre en este país, hay opciones para todos los gustos y bolsillos. Aunque los típicos cruceros estaban tirados de precio (desde la revolución apenas hay turistas), me pareció mucho más interesante surcar el río en una embarcación tradicional a vela. De esta manera, me subí a una faluca y junto a otros 6 turistas, navegamos lentamente río abajo un par de días. En esta pequeña embarcación pasamos las horas charlando y disfrutando de las vistas.

SAM_5667.jpgSAM_5701.jpg

Por supuesto, también comíamos en la faluca, unos sencillos pero sabrosos platos preparados por nuestro capitán y su ayudante. Eso sí, parábamos de vez en cuando a la orilla del río para estirar las piernas e ir al baño, aunque en alguna ocasión no me quedó más remedio que evacuar desde la faluca porque, claro, dormíamos allí y era un coñazo (y algo peligroso) bajarse del barco en mitad de la noche. Creo que fueron los 2 días más relajados de todo mi viaje, en los que sólo tuve que preocuparme de hacer fotos al Nilo y sus espectaculares atardeceres.

ECA3CC622219AC681750501CFCD6A0DA.jpgSAM_5672.jpgSAM_5741.jpg

Me alegré mucho de haber elegido la faluca en lugar de un crucero, a los que veíamos pasar ruidosos a toda velocidad mientras nosotros íbamos tranquilamente de una orilla a otra del río siguiendo las corrientes de aire. Por desgracia, no se puede recorrer todo el trayecto entre Aswan y Luxor en faluca, así que a mitad de camino nos recogió una furgoneta, que, de paso, nos llevó a los templos de Kom Ombo y Horus.

El templo de Kom Ombo (también conocido como de Sobek y Haroeris) tiene una ubicación inmejorable en una colina junto al Nilo. Data del siglo II a.C. y consta de dos templos simétricos, cada uno dedicado a una deidad. Tanto las columnas como todas las paredes del lugar están llenas de preciosos bajorrelieves, algunos de los cuales todavía conservan los colores originales.

SAM_5754.jpgSAM_5764.jpg

El cocodrilo es la estrella indiscutible de este templo, de hecho Sobek es un dios con la cabeza de este reptil. Y en el museo adjacente se puede visitar una extraña colección de cocodrilos momificados. No sé si para bien o para mal, ya sólo se pueden encontrar cocodrilos en el Nilo más allá de la alta presa de Aswan. Vamos, que en algún momento de la historia, los egipcios dejaron de venerarlos para empezar a cazarlos y acabaron liquidándolos a todos.

SAM_5768.jpg

Nuestra segunda parada en la ruta hacia Luxor nos llevó hasta Edfu para visitar el templo de Horus, uno de los complejos mejor conservados de todo Egipto. Este inmenso templo está dedicado al dios halcón Horus y pasear por sus salas de columnas y sus capillas es una auténtica gozada. Cada esquina te depara una nueva sorpresa agradable. Tampoco quiero daros mucho el coñazo con fechas y dinastías, pero para aquéllos a los que les interese, este templo data del periodo helenístico, concretamente del 230 a.C., cuando la dinastía ptolomeica gobernaba el país (también fueron responsables de la construcción de los templos de Philae y Kom Ombo).

SAM_5771.jpgSAM_5779.jpgSAM_5781.jpg

Y así, en 3 días hice el recorrido entre Aswan y Luxor, primero navegando despacito por el Nilo y, después, visitando unos impresionantes templos por el camino. En todo caso, mi inmersión en el antiguo Egipto no había hecho más que empezar... Luxor y el valle de los reyes era mi siguiente destino!

Posted by gacela 03:53 Archived in Egypt Tagged nilo rios ruínas faraones Comments (2)

Aswan y Abu Simbel

Fascinante primera semana en Egipto

sunny 30 °C
View Vuelta al mundo on gacela's travel map.

Mi llegada a Egipto, después de meses en Asia, supuso un auténtico choque cultural. Para aclimatarme poco a poco a este nuevo país decidí pasar los primeros días en una tranquila ciudad a orillas del Nilo y así fui directamente desde el aeropuerto de El Cairo hasta la estación de trenes y cogí el primer convoy con destino a Aswan, la ciudad más meridional del país. Conseguir un asiento en el tren no fue tarea fácil, ya que en todas la ventanillas de la estación me decían que estaba lleno y que mejor cogiese el tren nocturno para guiris. Parece que no quieren que los turistas utilicen los trenes locales, mucho más baratos. Sin embargo, ya me había informado de que se podía comprar el billete al revisor, así que me subí al tren y me senté en el primer asiento libre que vi. El truco parecía funcionar hasta que un par de paradas más tarde, el vagón se empezó a llenar y alguien reclamó mi asiento. No debía ser la única que iba sin billete porque los pasillos se llenaron de gente sin asiento y ya me veía pasando de pie las 12 horas de trayecto. Por fortuna, encontré un sitio libre en otro vagón y allí pude quedarme el resto del recorrido, en el que las vistas del Nilo y de algunas de las poblaciones más feas que he visto en mi vida fueron la tónica dominante.

Aswan, también escrita en castellano Asúan, me encantó. Lo más interesante de la ciudad son los restos arqueológicos de los alrededores, no en vano éste era un importante puesto fronterizo que controlaba las mercancías y personas entre el África negra y el norte del continente. También me gustó mucho el paseo junto al impresionante río y el zoco, donde se podía encontrar de todo. Pero, sin duda, lo que más me sorprendió fue la gente.

0FF2294C2219AC6817BBE95B37B2A405.jpgSAM_5653.jpg

Ya sabéis que he estado en multitud de sitios en mis viajes, pero creo que en estos 2 años no he encontrado un pueblo más hospitalario que el egipcio. Es una pena que la mayoría de los turistas pasen rápidamente por los diferentes pueblos y ciudades en busca de los tesoros arqueológicos del país porque se pierden el contacto con una gente maravillosa y el único recuerdo que les queda de los egipcios es el de los pesados dueños de las tiendas de souvenirs. Aunque incluso éstos están encantados de pasarse una tarde charlando contigo con un vaso de té, supongo que con la esperanza de venderte algo.

En todo caso, en un par de días en Aswan coincidí con un grupo de jóvenes que se dedicaban a la restauración de restos arqueológicos y me invitaron a compartir su almuerzo, un riquísimo pescado a la brasa; también me pasé buena parte de las mañanas charlando con Ayat, la chica que servía el desayuno en el hotel, a pesar de ser licenciada en informática (también trabajaba en un ciber por las tardes) y que, el segundo día de mi estancia, me regaló un bonito bolso hippie; también, gracias a unos comerciantes muy majos, conocí a una monja y doctora española que trabajaba en una clínica para mujeres y niños y que llevaba viviendo allí casi 30 años. En fin, que no me faltó compañía.

SAM_5516.jpgSAM_5665.jpg

Durante la semana que pasé en la ciudad me invitaron a dos bodas, pero sólo asistí a una de ellas (¡mi agenda estaba llena!) y fue toda una experiencia. Como Aswan se encuentra en pleno desierto y normalmente hace mucho calor, las bodas son por la noche. Creo que se celebran 2 ceremonias, pero en la que yo asistí los invitados se empiezan a reunir a eso de las 10 de la noche y comen lo que ha preparado la familia mientras esperan la llegada de los novios, pasadas la medianoche y con gran fanfarria. Después hay un grupo que toca en directo y la gente baila, hombres y mujeres por separado, como podéis apreciar en el video (resulta cuando menos curioso). Para el evento, los hombres llevan el traje tradicional nubio que consiste en una sencilla chilaba blanca o marrón. Por su parte, las mujeres aprovechan la ocasión para lucir vestidos de colores brillantes y maquillarse a lo bestia. Tengo que decir que me sentí un poco fuera de lugar con mi ropa de mochilera, pero disfruté igualmente del evento.

Otro día fui hasta el templo de Philae con uno de los chicos restauradores, Mido. Este templo del siglo IV a.C. se encuentra en una isla (aunque no en la que fue construido originalmente) en mitad del lago formado por la presa de Aswan. Es una localización espectacular y el templo resulta especialmente bonito si se visita al atardecer, como fue mi caso. No sé si fue debido a que era mi primer templo egipcio o a las explicaciones de mi guía, pero me pareció un sitio increíble. Las columnas, los relieves, la simbología,... no tengo palabras para describirlo.

0FE97ABA2219AC68170D217DE571A34D.jpgSAM_5530.jpgSAM_5542.jpg

A mitad de semana hice un paréntesis en mi visita de Aswan y fui a conocer los famosos templos de Abu Simbel. A pesar de que había excursiones de un día para visitarlos, pensé que sería mucho más interesante verlos por mi cuenta y a mi ritmo. De esta manera, fui en autobús hasta el extraño pueblo de Abu Simbel, el último antes de la frontera con Sudán. Este pueblo se creó cuando la construcción de la alta presa de Aswan en 1960 hizo necesario trasladar los templos para evitar que quedaran bajo las aguas. La magnitud del trabajo de rescate fue tal que hay salas enteras de museos dedicadas a la misma. Y nosotros tenemos también un recordatorio de este esfuerzo en el monumento más antiguo de Madrid: el templo de Debod.

SAM_5619.jpgSAM_5592.jpg

En todo caso, tras 4 horas de trayecto de autobús en mitad del desierto, en las que crucé el trópico de Cáncer, aunque no había ni una mísera señal para indicarlo, llegué al pueblo de Abu Simbel, cuya principal fuente de ingresos es el turismo y que se encuentra mucho más cerca de Sudán que de Aswan. Me dirigí hacia los templos a última hora de la tarde y me quedé alucinada cuando comprobé que era la única turista. No os podéis hacer una idea de la sensación que tuve al estar absolutamente sola dentro de un templo de 3.500 años de antigüedad. Y no terminaba de creerme que todo aquello había sido construido y decorado de esa manera hacía tantísimos siglos.

SAM_5569.jpgSAM_5560.jpg SAM_5585.jpg

Por desgracia, al rato llegó un grupo de unos 10 turistas y fastidiaron mi solitaria contemplación, aunque, aún así, había sitio de sobra para todos. Entré un par de veces en cada uno de los templos, el de Ramsés II, más grande, y el dedicado a su mujer Nefertari. Entre una cosa y otra, me quedé allí hasta el atardecer y, casi sin darme cuenta, se hizo de noche y empezó un espectáculo de luces sobre las fachadas de los templos. A pesar de ser un poco cursi, estuvo entretenido y, sin duda, fue una manera diferente de despedirme del impresionante Abu Simbel.

SAM_5599.jpg

De vuelta en Aswan, me empecé a fijar un poco más en la cultura nubia porque con la nueva presa salvaron los principales templos, pero los pueblos que vivían allí desaparecieron para siempre y sus habitantes tuvieron que realojarse en otras partes del país. Incluso aquí, resulta casi más sencillo ver una casa tradicional nubia en el museo que en la calle. Hay que ir a alguna de las islas en mitad del Nilo para disfrutar de casas como la de la foto. Lo que no faltan son las fuentes públicas, que abundan en forma de tinaja y cuentan con unos vasos para saciar la sed.

0FE69F8E2219AC68172E84D43245A15D.jpg
SAM_5486.jpg

Como despedida de esta interesante semana, Mido me llevó a explorar las denominadas tumbas de los nobles, que se encuentran en una colina en la orilla del Nilo opuesta a la ciudad. Desde lejos no parecen más que un montón de rocas e incluso cuando estás en las puertas de las tumbas no parece que vaya a haber más que basura dentro. Sin embargo, cuando el portero abre las tumbas que se pueden visitar, son sorprendentes los estucos que decoran las estancias excavadas en la roca que sirven de descanso eterno a los ricos y poderosos del 2.500 antes de Cristo.

SAM_5634.jpgSAM_5637.jpgSAM_5635.jpg

Mi primera semana en Egipto no pudo ser más agradable y después de una primera introducción al mundo de los faraones y al mundo real de los egipcios, estaba deseando seguir explorando el país.

Posted by gacela 04:24 Archived in Egypt Tagged nilo desierto rios ruínas faraones Comments (4)

(Entries 1 - 4 of 4) Page [1]