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Pyin Oo Lwin y el viaducto de Goteik

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Este pueblo de nombre impronunciable se convirtió durante la época colonial en el destino favorito de los británicos para huir del intenso calor de Mandalay, la capital del norte del país. De esta manera, aquí construyeron mansiones y jardines al más puro estilo inglés. La atracción más significativa que todavía queda de esa época es el jardín botánico, un oasis de verde y animales a las afueras del pueblo.

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Mi visita al jardín coincidió con el fin de semana y el sitio estaba animadísimo, con familias enteras paseando por los numerosos caminos y disfrutando de un picnic. Para amenizar el día había hasta un grupo de música en directo, cuyas voces desafinadas se oían por todo el recinto. El lugar tenía, además, una interesante colección de orquídeas y un aviario lleno de pájaros exóticos.

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Algunos de los animales del jardín se paseaban a sus anchas por el lugar, como estos curiosos gibones que aprovechaban cualquier despiste para hacerse con comida. Al dueño del helado que sisaron no le hizo tanta gracia, aunque a cambio nos deleitaron con un espectáculo de sus acrobacias por las ramas.

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El jardín también cuenta con una pareja de uno de los animales más raros que he visto nunca. Estos bichos enormes de la foto se llaman takín (nombre científico budorcas taxicolor) y son familia de las cabras. Resulta que viven en el Himalaya, así que los pobres debían estar pasando un calor horrible en Myanmar. En fin, que no te acostarás sin aprender algo nuevo.

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Este pequeño pueblo no cuenta con muchas más atracciones, aparte del jardín y los curiosos coches de caballos a modo de taxis, pero aún así se trata de un lugar agradable para pasar unos días fuera de la ruta más trillada por los turistas. De hecho, la gente se te queda mirando por la calle y muchos te saludan y así, puedes acabar conociendo a un parlamentario, como fue mi caso. Estaba paseando por el pueblo cuando me invitaron a tomar un té en la sede de la Liga Nacional para la Democracia, el partido político de la premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, que hasta hace poco estaba ilegalizado (y ella en arresto domiciliario) por la junta militar que gobernaba el país. Durante mi estancia en Myanmar me había sorprendido la cantidad de sedes del partido y las fotos que de su líder había en casas y restaurantes, así que no pude resistirme a aprender un poco más sobre el cambio político que se está llevando a cabo en el país. Sin embargo, nadie parecía hablar inglés y ya veía mi curiosidad frustrada cuando salieron de una reunión un grupo de hombres entre los que se encontraba el susodicho parlamentario y su ayudante, que se me presentaron y con los que estuve charlando un rato. Me sorprendió que no tuvieran pinta de tener millones en Suiza y que su coche parecía caerse a pedazos, ¿será que los políticos aquí son diferentes de los españoles?

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Tras explorar todo lo que tenía que ofrecer Pyin Oo Lwin, llegó el momento de coger un tren y dirigirme hacia el noreste. La experiencia ferroviaria es parte de la aventura en este país, así que no dejé pasar la ocasión de subirme a un tren que parecía haber sido abandonado por los ingleses y disfrutar de la lentitud de este medio de transporte (a pesar de que las carreteras no son una maravilla, el autobús tarda menos de la mitad de tiempo en hacer el mismo recorrido).

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Así, me senté en mi butacón en primera clase, donde el aire acondicionado estaba compuesto por unos ventiladores en el techo, y me armé de paciencia. El tren fue avanzando por unos paisajes verdísimos (vamos, hasta las vías estaban llenas de verdín), mientras se movía de un lado a otro como una atracción de feria, hasta que llegamos al viaducto de Goteik, el momento estrella de las 7 horas de recorrido, y entonces la velocidad se redujo a paso de tortuga. Para mi sorpresa, atravesamos esta maravilla de la ingeniería construida en el 1.900 y con una caída de más de 150 metros sin ningún contratiempo. Y tengo que admitir que las vistas fueron espectaculares.

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De esta manera llegué hasta Hsipaw, mi siguiente destino, en el que pasé 3 días caminando por las montañas, pero esa historia tendrá que esperar al siguiente post.

Posted by gacela 05:19 Archived in Myanmar Tagged trenes paisajes jardines Comments (0)

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